Jesús Jiménez, el técnico de enfermeria que ‘ficho’ 600 enfermeras de Andalucía para Cataluña

Jesús Jimeméz con una campañera de trabajo en el Hospital de la Vall d' Hebrón. | Redacción Médica

Redacción Barcelona | El éxodo de 600 enfermeras andaluzas a Cataluña para mantener la actividad asistencial en verano y que ahora sirve para paliar los efectos de la sexta ola del Covid-19 no hubiera sido posible sin la implicación de Jesús Jiménez, técnico de cuidados auxiliares de enfermería en el Hospital Universitari Vall d’Hebron.

Jiménez, que es también miembro del comité de empresa, ‘fichó’ 600 enfermeras andaluzas para los hospitales catalanes ante el presagio que la pandemia hiciera aumentar la actividad sanitaria y las profesionales de la salud no pudieran disfrutar de sus vacaciones.

«Se avecinaba la llegada de la quinta ola del Covid-19 en verano en Cataluña y los profesionales se iban a quedar sin vacaciones porque no había enfermeras que contratar», explica Jiménez en una entrevista a Redacción Médica, por lo que se puso en contacto con universidades de varias comunidades autónomas y en la que más ‘pescó’ fue en Andalucía.

El Hospital del Mar ofrecía contratos de dos años; el de Tarragona y Tortosa, de un año; y otros hospitales ofrecían contratos de tres meses, con opción de permanecer otros tres. «Pensé que las enfermeras contratadas con motivo de la pandemia en Andalucía no iban a renovar y que en septiembre iban a querer venir», detalla Jiménez, que durante ese periodo llegó a recibir entre 15 y 20 currículums al día, que enviaba a los departamentos de recursos humanos de los hospitales, y llegó a tener una agenda con el contacto de 1.300 profesionales.

Jiménez afirma que en general las enfermeras llegadas de Andalucía a Cataluña están «muy contentas porque sus condiciones actuales son mejores que las que tenían en Andalucía y no se arrepienten de haber venido». Aunque hay profesionales que les gustaría tener mayor estabilidad con contratos de mayor duración y no tres meses con opción a otros tres, «están a gusto» y como mínimo no se han quedado sin trabajo tras terminar su vinculación contractual en Andalucía en septiembre.