La última EPA confirma la destrucción del empleo industrial en la provincia

Polçigono El Viso. | Archivo

Málaga | La última Encuesta de Población Activa (EPA) deja en Málaga una subida tanto de personas activas y ocupadas como también de las desempleadas. De hecho la cifra de población sin empleo ha crecido en más de 29.900 personas, lo que sitúa la tasa de paro en la provincia en un 22’6%, 6 puntos por encima del 16’2% de la media nacional.

Para la Secretaria de Empleo y Formación de CCOO Málaga, Patricia Laguna, esta EPA es el fiel reflejo de la difícil situación económica que vivimos, y tenemos que tener en cuenta que las personas trabajadoras en situación de ERTE se consideran ocupadas, lo que quiere decir que la función de contención del desempleo para la que se creó esa figura está funcionando.

Otro aspecto que preocupa especialmente a este sindicato es que, observando los datos por sectores, en todos hay subidas en mayor o menor media a excepción del sector industrial, en el que cae el empleo. Por eso CCOO exige al gobierno de Andalucía, así como al de la nación, y a los consistorios malagueños llevar a cabo un sistema de reindustrialización para nuestra provincia. Porque se trata de un sector que genera empleo de calidad, que es lo que precisamente necesitamos para darle estabilidad a la población.

Laguna ha recordado que la destrucción de empleo industrial en Málaga viene ocurriendo desde el año 2008 (?) hasta hoy, y ha afirmado que el generador de empleo en Málaga ha sido siempre el sector servicios

Málaga lleva desindustrializada desde el s.XIX

La desindutralización de la provincia no viene del 2008, sino del siglo XIX. El caso de Málaga, junto a su apreciación como modelo pionero de la industrialización andaluza, se presentó también como ejemplo de “desindustrialización” o quiebra de este proceso, en virtud del retroceso que denotaban a fines del siglo XIX sus sectores considerados más punteros de la revolución industrial (siderurgia, textil, química). La definitiva y “verdadera desindustrialización”, en palabras de A. Parejo, acontecería más tarde, entre 1930 y 1960, dando paso al hondo cambio estructural que situaría a los servicios a la cabeza de la economía malagueña, con mucha diferencia sobre la agricultura y la industria.

La siderurgia malagueña decae con rapidez desde 1860, cerrándose las grandes ferrerías para el cambio de siglo, pese a su episódica reactivación en períodos coyunturales. Perduran y proliferan, a cambio, los talleres de transformados metálicos en instalaciones a menor escala. Sin embargo, el subsector siderometalúrgico malagueño contrae su aportación casi a la mitad entre mediados del XIX y comienzos del XX.

En el siglo XX, la inicial concentración de fábricas e industrias de Málaga junto a la margen derecha del Guadalmedina y la playa de San Andrés se amplía a otros sectores más alejados a lo largo de la costa hacia poniente y levante, en dirección a las playas de la Misericordia y la Caleta.