El Ayuntamiento de Málaga descarta pedir un cambio de la ley para poder aplicar una tasa turística

Turistas en Málaga. | ABC

Málaga | Francisco de la Torre, dio por cerrado el debate sobre la implantación de una tasa turística en la ciudad aludiendo a que no había consenso en el sector, en el Foro de Turismo que se ha debatido al respecto «porque son temas interesantes y teníamos sendos estudios que analizar» sobre este gravamen en ciudades españolas (Barcelona y Palma de Mallorca) y otro de dicha tasa en otros puntos de Europa, como Roma, Berlín o Venecia.

«El Ayuntamiento no puede poner en marcha esta tasa sino que tiene que ser la Autonomía y eso es lo que hemos hablado. No estamos a favor ni en contra, como municipio no podemos aplicarla y la discusión se cierra por sí sola»

Francisco de la Torre – Alcalde de Málaga

Está claro que la medida carecía de toda viabilidad porque ni Aehcos, la patronal hotelera, ni la Consejería de Turismo de la Junta de Andalucía la veían con buenos ojos.

El cambio clímatico como excusa

«Cada ciudad es la que decide cómo quiere aplicarlo pero antes tiene que haber un cambio en la normativa nacional o por parte de la Autonomía», ha puntualizado Rosa Sánchez, quien pese al cierre del debate por parte del alcalde ha insistido en que en una ciudad como Málaga, que ha superado el millón de viajeros, tiene que abordar «muchos temas, como este, como la contaminación marítima o la huella de carbono».

Subida del IBI

La vicepresidenta ejecutiva de la Confederación de Empresarios de Málaga (CEM), Natalia Sánchez, ha coincidido en que no es un gravamen que se pueda aplicar desde el municipio «sino que trasciende la capacidad regulatoria municipal y tendría que haber una modificación de la Ley de Haciendas Locales, por ejemplo».

En vez de la aplicación de ese fondo de compensación turística, ha dicho Sánchez, no se cerrarían a una subida del Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI) de forma negociada.

País Vasco rechazó la tasa turística

El Ejecutivo autonómico vasco ha recordado que los agentes turísticos «ya se ha manifestado de manera unánime» contra la puesta en marcha de un impuesto de este tipo, entre otras razones, porque se trata de un sector «que se encuentra aún en fase de consolidación«.

Así era el proyecto vasco de tasa turística

La mitad de la recaudación de la tasa turística que proyecta País Vasco iría a parar a las arcas autonómicas y dotaría un fondo que tendría como finalidad el fomento de un “turismo sostenible”. Se trataría de una situación similar a la seguida en Cataluña. Esta última viene aplicando la tasa turística desde el año 2012. Solo en 2017 recaudó 52,5 millones de euros. La región la aplica durante los siete primeros días de estancia, aunque con matices.

Los importes a pagar varían en función de si el establecimiento está en Barcelona o en el resto de la comunidad. Así, pasar una noche en un piso turístico o en un hotel de 5 estrellas implica un desembolso de 2,25 euros por persona si es en Barcelona, que desciende hasta los 0,90 euros en ciudades como, por ejemplo, Tarragona. En los hoteles de 4 estrellas barceloneses se deben pagar 1,1 euros por persona (0,9 euros en el resto de la comunidad). Para el resto de establecimientos se fija una tasa de 0,65 euros por noche (0,45 en el resto de ayuntamientos).

Al igual que como pretende País Vasco, diferentes colectivos se encuentran exentos de este tributo. Entre ellos, los menores de 16 años, los viajeros del Imserso y quienes se tienen que alojar en estos establecimientos como consecuencia de alguna catástrofe natural.

Estas mismas exenciones se siguen en Baleares, que además, recoge uno de los puntos sobre los que ahora centra su mirada País Vasco: las bonificaciones. Estas permiten que el importe de la tasa turística se reduzca hasta una cuarta parte para aquellas estancias que se realicen en temporada baja. Así, pernoctar en un establecimiento de 5 estrellas de la comunidad cuesta 4 euros diarios por persona entre mayo y octubre y un euro entre noviembre y abril. En los 4 estrellas se reduce de los 3 euros a los 0,75 y en los de 1, 2 y 3 estrellas pasa de los 2 euros a los 0,50 por noche. Estas cuotas pueden incluso recortarse otro 50%. Esta reducción adicional se aplica una vez superado el noveno día de estancia en un establecimiento.

La tasa turística en Europa

En Roma, por ejemplo, asciende a una cantidad variable de entre 3 y 7 euros por noche y persona. Es superior a la de París (entre 0,22 y 4,4 euros por noche), Bruselas (3 euros diarios) u Oporto (2 euros).

Además de estos casos en los que la tasa tiene un importe fijo, algunos países del norte la han puesto en marcha en forma de gravamen. Así, en ciudades como Amsterdam o Berlín se fija en el 6% y el 5% del precio de la habitación, respectivamente.

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