El PP Torremolinos crítica el despilfarro que se ha hecho en la Casa María Barrabino

Casa de María Barrabino. | Archivo

Torremolinos | El grupo municipal del Partido Popular, a través de Margarita del Cid, ha criticado “las prisas del gobierno socialista por buscar inversores para su “proyecto estrella” de la peatonalización de la Plaza Costa del Sol y así tapar sus errores de gestión del dinero público anteponiendo su autopromoción a las necesidades reales de Torremolinos y con una arcas municipales al borde del colapso que impide hacer inversiones”.

Falta de planificación y control en el proceso

En este sentido, Del Cid lamenta que “Se confirman nuestras advertencias sobre el despilfarro en la Casa María Barrabino, que le ha costado a las arcas municipales un desembolso superior a los 1,3 millones de euros por la adquisición y posteriores trabajos de restauración de un inmueble en ruinas a costa de otras inversiones mucho más útiles para el municipio mientras que el Equipo de Gobierno se gastará dos millones en cargos de confianza en toda la legislatura y en otros gastos superfluos”.

Del Cid ha calificado de “despropósito y falta de planificación y control” de todo el proceso de proyecto desde que en febrero de 2016 se iniciaron los trámites sancionadores en disciplina urbanística y se requirió a la propiedad del inmueble a “acometer medidas cautelares de apuntalamiento por el riesgo inminente de colapso con apercibimiento de multas, llegando incluso a imponerse dos sanciones coercitivas por valor de 27.953 euros cada una”.

En diciembre de 2018 el arquitecto encargado del proyecto de restauración alertaba que el edificio se encontraba “en estado de ruina, con amenaza de colapso de las estructuras horizontales”. En este proceso se han sucedido en 2018 y 2019 inversiones relacionadas con el apuntalamiento de la estructura y desmontaje de la cubierta, servicios de tratamiento y conservación de elementos artísticos y de reparación de la cubierta que superan los 250.000 euros.

En febrero de 2019, salía a concurso la reparación del tejado, con un presupuesto superior a los 147.000 euros, una actuación calificada de “prioritaria” para frenar el deterioro de este emblemático edificio, construido en torno a 1862 y que se encuentra deshabitado desde 1997.

Fue el propio arquitecto quien informó en agosto de 2020 de la suspensión de la ejecución de las obras por ser necesaria una modificación del proyecto pudiendo afectar las obras hasta el 50% del precio del contrato, lo que supuso volver a presupuestar el proyecto de recuperación de la cubierta.

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