Características Culturales De La Monarquía Hispánica Del Siglo Xv

Durante el reinado de los Reyes Católicos, se creó el Santo Trabajo de la Inquisición , sistema eclesiástico de tribunales, prisiones y agentes para vigilar la sinceridad de las conversiones forzosas de judíos y moriscos. La Inquisición de españa se inspiraba en la institución medieval de la Inquisición romana, pero tenía un carácter mucho más claramente político, al constituir un instrumento en manos de los reyes para el control de las conciencias. Si bien inicialmente se dedicó a perseguir a los conversos, acusados de practicar en secreto su antigua religión, próximamente extendió su ámbito hacia la defensa de la ortodoxia católica en materias de fe y de ética, persiguiendo a otros herejes y a quienes mantenía en su vida privada formas de proceder o prácticas «desviadas» (como la homosexualidad, la bigamia, la brujería o la fácil blasfemia). Sancho III el Mayor, Rey de Navarra, ahora en el siglo XI reunió bajo su trono una sección importante de la España cristiana.

Aun intentó sin éxitoponer a su hija en el Trono de Francia, utilizando las guerras civiles que desgarraban a aquel país por fundamentos religiosos. Y los dominios patrimoniales de los Habsburgo, con la Corona imperial de Alemania, para su hermano Fernando. La Casa de Habsburgo quedaba de esta forma dividida en 2 ramas, la de Austria (quegobernaría el Imperio Germánico y el Imperio Austriaco hasta la extinción de ambos) y la de España (famosa comoCasa de Austria, que reinaría en España hasta finales del sigloXVII).

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Al estirpe real español, que tiene sus raíces en las familias reales de los viejos reinos cristianos hispánicos de la Alta Edad Media, se adscribieron en todos y cada intérvalo de tiempo histórico distintas casas dinásticas, todas ellas con un apellido específico con el que se designó a la familia real. Así, aunque se acepta convencionalmente y desde criterios clasificatorios y también historiográficos que sobre la integridad de España desde su unificación han reinado las Viviendas de Trastámara, Austria y Borbón, de todos modos existe una continuidad dinástica y de estirpe que liga genealógicamente al actual titular de la Corona de España, S. M. El Rey Don Felipe VI, con la generalidad de los Reyes españoles de las Edades Moderna y Contemporánea y con los mucho más recónditos monarcas de los reinos medievales peninsulares. Por entonces, la Corona castellana incluía asimismo otros dominios que, transcurrido el tiempo, se revelarían de gran valor. Por una parte, tanto los particulares como la Corona se mostraron interesados en seguir la pelea contra los musulmanes en el norte de África, proyecto del que nacerían los asentamientos españoles en Melilla , Mazalquivir ,Orán , Trípoli , Bujía , Argel , Túnez …

características culturales de la monarquía hispánica del siglo xv

Sin embargo, de la misma otros Reyes medievales hispanos y por causa de una clásico visión patrimonialista de la Monarquía, dispuso que se dividieran sus dominios tras su fallecimiento. El Rey de León Alfonso IX se adelantó a su tiempo convocando en 1188 las primeras Cortes de la historia europea con participación ciudadana, noble y eclesiástica. Fernando III el Santurrón unificó finalmente los Reinos de Castilla y de León dando un impulso irreversible a la Reconquista. Alfonso X el Sabio favoreció la civilización y las artes, además de entablar los fundamentos legislativos y hacendísticos de una exclusiva forma de Estado monárquico. Jaime I de Aragón y sus sucesores aseguraron la unión política de los territorios de la Corona aragonesa y su expansión ultramarina mediterránea. Las flotas que venían de las Indias trajeron a lo largo de tres siglos el oro que permitió a la Monarquía española mantener su costosa política exterior en Europa, con una vocación de hegemonía que la implicó en guerras permanentes.

Unidad 7

El temor habitual a que los conversos ocuparan cargos municipales y la propagación de la idea de una falsa conversión fue muy perseguida por la Inquisición. La medida capital fue el Decreto de Expulsión de los Judíos en 1492, pese a la política inicial de acompañamiento a la población judía, debido a su aportación económica en la campaña de Granada. Este hecho provocó la expulsión de mucha población sefardí, así como la conversión de varios de ellos que, desde ese instante, van a ser, como comentamos, controlados y perseguidos por la Inquisición. Afín situación ocurrió con los musulmanes de Granada, ya que se les reconoció el derecho a practicar su religión, aun el primer arzobispo de Granada inició una política pacificadora. Pero la despiadado persecución iniciada por el cardenal Cisneros desembocó en una revuelta mudéjar a inicios del siglo XVI, que se tradujo en el decreto de expulsión de los musulmanes en 1501.

Sin embargo, serán una secuencia de factores gestados desde el siglo XV los propulsores de los descubrimientos. En primer lugar cambios socioeconómicos en la Europa Occidental donde el aumento demográfico, unido a la necesidad de especias y metales preciosos favorecieron el desarrollo de las primeras empresas precapitalistas, que tras la llegada de los turcos al Mediterráneo oriental, tuvieron la necesidad de una nueva ruta hacia las Indias. En segundo lugar factores políticos como va a ser el final de las guerras medievales y la formación de las considerables monarquías de europa, que necesitaban de nuevos territorios de expansión. En tercer sitio causantes ideológicos como la sed de aventuras del hombre renacentista y la continuación del espíritu de cruzada. Y en último rincón componentes científicos y tecnológicos con la aparición de nuevos tipos de barcos y el uso nuevamente material de navegación, que dejaron los viajes transoceánicos. A hacer el tribunal de la Santa Inquisición como defensa de la pureza de la fe, aparte de órgano político en tanto que aceptaba las denuncias anónimas y empleaba la tortura para arrancar confesiones.

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Se puede destacar que tanto en la Hispania cristiana heredera de la tradición hispanorromana e hispanogoda como en al-Andalus se organizaron institucionalmente las más altas percepciones de las cosmovisiones monárquicas que imperaban en el mundo de entonces. Así, si en la Europa occidental el máximo rango político-formal correspondía al Emperador del Sacro Imperio De roma Germánico, en la España cristiana fueron varios los Reyes —especialmente Alfonso VI y Alfonso VII de León y de Castilla— que aceptaron la dignidad de Emperador de España o de las Españas. En tierras hispanomusulmanas, monarcas de Córdoba adoptaron los títulos de Emir y Califa al igual que sus contrapartes del cosmos islámico afroasiático con centros en Damasco o Bagdad. En 1031 se produce la crisis del régimen califal y su fragmentación en poderes locales , que, no obstante, no hicieron disminuir el desarrollo cultural.

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Ese instante no puede ser otro que la aparición en la Península de un poder, estructurado bajo una entidad de índole monárquica (ejercicio personal de la soberanía, con carácter vitalicio y/o hereditario), que abarca la mayor parte de lo que los romanos vinieron en llamar Hispania. Su independencia de algún otro poder le otorga una singularidad que provoca el inicio de una auténtica historia propia. Abandonada la compañía de Inglaterra, Felipe II no volvió a tener un diseño estratégico de grupo, y se limitó a tratar de contener a sus enemigos en todos los frentes, con guerras muy frecuentes en Francia, los Países Bajos e Italia.

En ese momento se causó la unión dinástica entre las coronas de Castilla y Aragón, aunque esta unión es de carácter personal y en ningún instante se causó una unión de política-administrativa de las dos coronas. Asturias, Galicia, León y Castilla, tal como Navarra, Aragón y los condados catalanes consolidaron sus solares originarios y ampliaron sus territorios favoreciendo asimismo la creación de nuevos reinos en los espacios adyacentes. Por esos siglos, el campo peninsular correspondiente a al-Andalus, se organizó, como el católico, al modo monárquico constituyéndose, según los distintos periodos, el Emirato y el Califato de Córdoba y, después, los reinos de Taifas. En 1556, el emperador Carlos V decidió retirarse del gobierno de tan vastos territorios, cediendo sus reinos a su hijo Felipe II, con salvedad del Imperio y sus posesiones austriacas, que pasaron a su hermano Fernando. Felipe II amplió, en cambio, los territorios peninsulares y coloniales con su coronación como rey de Portugal en 1580.

El territorio del Pirineo central, constituido por los condados de Aragón, Sobrarbe y Ribagorza, fluctuó hasta la muerte de Sancho III el Mayor de Navarra entre la predominación franca, musulmana y navarra. Con sus sucesores se llega a la conquista y repoblación de Huesca y Zaragoza, situando sus fronteras en el Ebro. En el siglo VIII y principios del IX se afianza el reino asturiano que empieza su expansión durante los siglos IX y X hacia el valle del Duero (con la capacitación de ciudades como Braga, Oporto, Zamora, Burgos, Toro, etc). Para potenciar esta expansión se traslada la capital a León, con lo que empieza a ser conocido como el reino de León. Hablamos de entre los períodos mucho más trascendentales de la historia de España, cuyo aspecto fundamental es la extensión del territorio, consumado en Carlos I, fruto de la política de matrimonios de los Reyes Católicos.

Las exploraciones españolas en la región llevaron asimismo a la conquista y colonización de las Islas Canarias entre 1402 y 1496. Pero eran los portugueses los que con mucho más ahínco perseguían esta política africana, que les llevó a establecerse en Ceuta desde 1415 y a continuar estableciendo fábricas por toda la costa africana, de la que conseguían mercancías tan apreciadas como el oro y los esclavos, además del control de la estratégica ruta de navegación hacia la India y las islas de las condimentas. En 1469 matrimonio de Fernando, heredero de la Corona de Aragón, y también Isabel, heredera a la Corona de Castilla. Tras la muerte de Enrique IV en 1474, Isabel ingresa al trono, apoyada por el clan nobiliario dirigido por la familia Mendoza, pero debe confrontar al clan que apoya la sucesión de Juana la Beltraneja. No obstante la victoria en la batalla de Toro en 1476 y el Tratado de Alcaçoba en 1479 terminarían con la guerra de sucesión castellana, que coronó reina a Isabel I de Castilla. En ese mismo año se causó la desaparición de Juan II de Aragón y se causó la coronación de Fernando II como rey de Aragón.