Corriente De Pensamiento Basada En Ideas De La Ilustración

Aunque es cierto que se trataba de gente mucho más que acomodada generalmente. Y sí, a partir del XIX, varios científicos y otros que no lo eran se dedicaron intensamente a dar charlas. A mí me ha entusiasmado de forma especial que muchas de esas conferencias se daban en sociedades de trabajadores. El siglo XVIII en literatura, filosofía y ciencia, es el de “racional”.. Los intelectuales de este siglo brindaron a su época en nombre de “siglo de las luces”, refiriéndose a las luces de la lógica, de la inteligencia, que debía iluminarlo todo.

corriente de pensamiento basada en ideas de la ilustración

Voltaire, por el contrario, era partidario de la concentración del poder, pero siempre y en todo momento bajo un monarca ilustrado. El sistema político propuesto por Voltaire va a recibir el nombre de «despotismo Ilustrado«, y fue preponderante durante el XVIII. El movimiento ilustrado se nos presenta como puente entre la Modernidad, defensora del Antiguo Régimen, y la Contemporaneidad, que transporta en su seno el germen del Nuevo Régimen.

Planteamientos Políticos De La Ilustración

Se suele usar la expresión “revolución científica” para denominar a un intérvalo de tiempo de particular relevancia en la historia de la ciencia tanto por los descubrimientos que se realizaron en exactamente el mismo, como por haberse producido –supuestamente- un cambio extremista en la manera de hacer conocimiento, de realizar ciencia. De acuerdo con una visión muy popularizada, durante la Edad Media el saber era heredero de la tradición greco-latina y se basaba, más que nada, en el procedimiento hipotético-deductivo, intentando de hacer compatible razón y fe. Según esa iniciativa, la revolución científica -que ocurrió en la primera etapa de la Ilustración o, incluso, en las décadas anteriores- se habría apoyado en la adopción progresiva de la observación, el experimento, y la inducción, y el rechazo a la autoridad, al método deductivo y a la teoría.

B) El Estado moderno y su teoría del Derecho está íntimamente relacionado a la afirmación de un derecho natural. Derecho natural que en este momento no se va a hacer depender de Dios y de la ley eterna, sino más bien meramente del “dictado de la justa razón” y de la naturaleza racional del hombre. Es más bien una tipología ideal de carácter político y social, con sus condicionamientos económicos y geográficos, lo que presta orden e inteligibilidad a la historia. La marcha de la historia, según Montesquieu, se encamina a lograr, orientada por el saber racional, un orden que sea obra de la libertad. Con la Ilustración, el conflicto autoridad-razón, que se había planteado en el Renacimiento, se escoge de manera extendida a favor de la razón. Como consecuencia del optimismo con que se mira a la razón, la Ilustración proclama orgullosamente su fe en el progreso y ambiciona llevar ese avance a todos y cada uno de los terrenos de la vida.

Es importante tener en consideración como Kant hace un enfrentamiento sobre lo que es acertado y lo que no, pues existe algo como una normatividad universal a la cual llamamos ética. Esta es la que nos transporta a determinar en el momento en que una acción esta por un bien del prójimo y cuando es por un bien propio únicamente e inclusive es la que deja una convivencia «sana». A estos elementos hemos de añadir la reforma didáctica orientada al avance de las disciplinas «útiles» en detrimento de las de carácter especulativo.

La Ciencia Precisa Independencia

Para los racionalistas, la razón es fundamentalmente una razón especulativa, abstracta. Esto es, una razón (los franceses llegaron a ofrecer culto a la diosa Razón) que no sólo resuelve problemas del cosmos, sino puede dominar adecuadamente la naturaleza y la vida humana, social y política. También Locke, con su opinión de la experiencia y su procedimiento de análisis de las ideas para encontrar en ellas la experiencia originaria de la que han nacido, influyó poderosamente en la Ilustración. Pero a estas influencias que terminamos de señalar hay que añadir muchas otras, ya que los pensadores ilustrados fueron grandes lectores y desarrollaron gustosos su pensamiento en diálogo con sus predecesores remotos y próximos. Por apuntar algunos de estos autores diversos que influyeron en la época, citemos, entre los antiguos, a Lucrecio y Séneca, y, entre los modernos, a Leibniz, Spinoza y Hume. No, claro, había campos en los que los avances en la teorización y posterior desarrollo de derechos y libertades se causó más tarde.

Pero tal enajenación no es posible más que por la fuerza o por la crueldad. Pero la fuerza no hace derecho y, por consiguiente no hay, verdaderamente, ni contrato ni legitimación alguna. El presunto orden que sigue al contrato de enajenación no es de todos modos sino un estado de guerra. Lo mismo sucede si quien enajena su libertad es, no un individuo, sino todo un pueblo.

Serie Ciencia Y Democracia

A consecuencia de esta actitud se considera que la auténtica historia de la raza humana empieza en esta época, y que el pasado no es sino un grupo de errores en los que se ha caído por un uso incorrecto de la razón.

Allí tenemos la posibilidad de ver como ambos enfoques de pensamiento actúan, siendo el que viene de la razón y las teorías el racionalismo y el que viene de la experiencia el empirismo. (a quien dedicaremos la próxima anotación), reconocieron de manera explícita su deuda con la ciencia por haber desterrado la brujería, la superstición y el dogma y por enseñarnos a fundamentar el conocimiento en las pruebas y no en la autoridad. El avance de la ciencia y la novedosa libertad de pensamiento estaban en aquella temporada interrelacionados y eran interdependientes. El siglo XVIII es popular, por esta razón, como el Siglo de las luces.

Las mujeres no son parte del contrato originario a través del que los hombres transforman su libertad natural en la seguridad de la independencia civil. El derecho liberal es de esta forma un derecho patriarcal que margina a las mujeres del contrato originario que funda la modernidad. El grupo de ideas ilustradas comunes se diversifica en todos y cada país según la circunstancia filosófica y política en que está. La Ilustración comienza en Inglaterra con el empirismo de Locke y de Hume y el deísmo de varios moralistas ingleses, ideas que, adjuntado con el espíritu científico de Newton y de la revolución científica, se comunican por la misma época en Francia gracias a la labor de ilustración que realizan los que se los conoce como a sí mismos philosophes y enciclopedistas. En otros países, al sur y al este de Europa, España, Portugal y también Italia, por ejemplo, la difusión y el eco de las ideas ilustradas fue menor.

Sólo cabe, ya que, racionalmente y en consonancia con la realidad libre del ser humano, otra naturaleza y clase de contrato. Según una u otra interpretación, el origen y la labor del Estado, tal como la iniciativa de contrato, van a ser muy diferentes. Este optimismo en el avance se justifica para Condorcet, por una parte, en la convicción de que, exactamente la misma las leyes en general necesarias y permanentes de la naturaleza establecen una regularidad en sus fenómenos, asimismo las facultades intelectuales y morales de la naturaleza humana traerán, según su legalidad, un avance progresivo en sus proyectos. Y se justifica asimismo, por otro lado, en que el indiscutible avance en el saber y las ciencias comportará un progreso en los popular y en lo ética. A ello une Condorcet, para reforzar esta convicción, “la experiencia del pasado” y “la observación de los progresos hasta ahora completados”.